Washington — Casi con la velocidad de un rayo, el presidente
Obama ha cambiado el curso de la política exterior
estadounidense con menos de 48 horas en el cargo al dejar
claro que las metas y objetivos del país serán
compatibles con los valores estadounidenses y el imperio de
la ley.
Al decir “no tenemos tiempo que perder”, Obama
resumió en una respuesta comprimida la urgencia que
considera que tiene la revigorización de la diplomacia
estadounidense y el establecimiento de un nuevo curso en
las relaciones exteriores.
Tras firmar órdenes ejecutivas y emitir nuevas directivas
a la comunidad de inteligencia, Obama y el vicepresidente
Joe Biden visitaron el Departamento de Estado el 22 de enero
con la recién confirmada secretaria de Estado Hillary
Rodham Clinton para anunciar el nombramiento de enviados
especiales. (Véase: "Secretaria
de Estado Hillary Clinton pide una diplomacia robusta")
En dos días, la nueva administración ha sentado
las bases para tomar acción de una forma que no se
había visto en la administración previa. Trabajando
desde la Casa Blanca y las oficinas principales del Departamento
de Estado, que tan sólo están a unas cuadras
de distancia, Obama anunció el cierre del centro
de detención en la Bahía de Guantánamo
en Cuba; la abolición de duros métodos de
interrogatorio para los funcionarios de inteligencia, la
suspensión de los tribunales militares que juzgan
a los sospechosos de terrorismo en Guantánamo, por
lo menos 120 días; la terminación del programa
de prisiones secretas mantenidas por la comunidad de inteligencia
en el exterior y el nombramiento de dos enviados diplomáticos
para tratar el asunto de la paz árabe-israelí
y los países de Afganistán y Pakistán.
Al hacer esto, Obama ha establecido una norma precisa para
el comportamiento de Estados Unidos en sus relaciones con
los otros.
“Creo que el pueblo estadounidense entiende que,
como dije en la toma de posesión, no vamos a continuar
con una opción falsa entre nuestra seguridad y nuestros
ideales. Pensamos que son precisamente nuestros ideales
los que nos dan la fuerza y la base moral para poder enfrentar
efectivamente la violencia insensata que vemos que emana
de las organizaciones terroristas en todo el mundo”,
dijo momentos después de anunciar el cierre del centro
de detención de Guantánamo.
El presidente dijo que con sus actuaciones está
restaurando las normas del proceso debido y los valores
constitucionales esenciales que definen a Estados Unidos
“incluso en medio de una guerra, incluso lidiando
con el terrorismo”.
GUANTÁNAMO Y LOS DETENIDOS
Los cambios empezaron con el trato de los detenidos en
el centro de detención de la base naval estadounidense
en la Bahía de Guantánamo, Cuba.
Utilizando un procedimiento que se conoce como decreto
ejecutivo, el presidente ordenó el 22 de enero que
se cerrara la instalación de Guantánamo en
el plazo de un año, un proceso que reconoció
será difícil. También convocó
un panel de funcionarios principales del gobierno para determinar
en 30 días si los 245 detenidos que continúan
en Guantánamo van a ser liberados, transferidos a
otros países o juzgados en tribunales estadounidenses.
(Véase: "Obama ordena cierre
de Guantánamo")
El presidente dijo que el problema es que algunos de los
detenidos no pueden ser juzgados debido a los requisitos
en materia de evidencia que establecen las leyes federales.
La recolección de pruebas según el derecho
estadounidense debe llevarse a cabo bajo normas estrictas
antes de que un juez federal siquiera las considere admisibles
para utilizarse en un juicio penal.
Al mismo tiempo, el presidente firmó una orden ejecutiva
para la abolición de las prisiones secretas que la
comunidad de inteligencia estadounidense ha venido utilizando
en el extranjero para tratar con los terroristas. También
ordenó que cualquier interrogatorio que se lleve
a cabo sea en conformidad con el manual de campo para interrogatorios
del Ejército de Estados Unidos, que es compatible
con los tratados firmados por Estados Unidos y el trato
humano a los prisioneros según las normas y obligaciones
internacionales.
El manual del Ejército de 2006 que el presidente
cita en su orden ejecutiva, y que se llama Manual de campo
2-22.3, “Operaciones de recolector de inteligencia
humana” está en conformidad con las convenciones
de Ginebra y todos sus protocolos, y prohíbe explícitamente
la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes,
y también está en conformidad con la Ley de
Trato de Detenidos de Estados Unidos de 2005.
El manual de campo establece diecinueve técnicas
de interrogatorio legales y prohíbe otras nueve.
“Creemos que el manual de campo del Ejército
refleja el mejor juicio de nuestros militares, que podemos
cumplir una regla que dice que no torturamos pero que podemos
obtener la inteligencia que necesitamos de forma efectiva”,
dijo Obama.
“Hice este compromiso durante la campaña presidencial,
pero no es sólo eso, creo que este entendimiento
data de la época de nuestros fundadores, y que estamos
dispuestos a observar normas esenciales de conducta no solamente
cuando sea fácil, sino cuando sea difícil”.
El almirante retirado de la Armada Dennis Blair dijo a
la Comisión de Inteligencia del Senado el 22 de enero
que el manual del Ejército se revisará para
aplicar los cambios que sean necesarios para cumplir con
las órdenes del presidente y que se llamará
“Manual del gobierno para interrogatorios”.
Blair declaró durante su comparecencia de confirmación
al puesto de director nacional de inteligencia.
“Ni apoyo ni apoyaré ninguna actividad que
circunvenga los procedimientos establecidos o su autorización
legal”, declaró. “La tortura no es moral,
ni legal ni efectiva. El gobierno de Estados Unidos tendrá
una norma clara y uniforme para el trato de los detenidos”.
SUSPENSIÓN DE TRIBUNALES
A solicitud del presidente con fecha de 20 de enero, los
procedimientos judiciales a los detenidos en Guantánamo
han sido suspendido.
El viceportavoz del Pentágono Bryan Whitman, dijo
que el presidente ordenó al secretario de Defensa
Robert Gates que suspenda los procedimientos de las comisiones
militares durante 120 días. El presidente ha indicado
que su nueva administración necesita tiempo para
evaluar el sistema de comisiones militares establecido para
juzgar a los detenidos acusados de crímenes de guerra
y de actos terroristas.
DOS EMBAJADORES
La secretaria Clinton anunció el 22 de enero en
el Departamento de Estado que el ex senador estadounidense
George Mitchell se unirá a la administración
como embajador en misión especial para la paz en
Oriente Medio y se centrará en asuntos árabe
israelies. Mitchell dirigió los esfuerzos de la administración
Clinton para impulsar la paz en Irlanda del Norte, y la
comisión internacional que investigó la violencia
entre israelíes y palestinos.
Clinton anunció también que el ex embajador
estadounidense Richard Holbrooke, que negoció los
acuerdos de Dayton que terminaron las guerras de los Balcanes
de 1992 a 1995, volverá para servir como embajador
en misión especial para Afganistán y Pakistán.
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