Washington – La educación y la habilitación
económica son algunas de las herramientas más
importantes para impedir la victimización de millones
de mujeres en el mundo que sufren violencia, según dijeron
expertos a los legisladores del Congreso de Estados Unidos.
“Cuando se analiza la violencia contra la mujer,
no es que exista un programa mágico que resuelva
el problema, pero es fundamental que la educación
y la viabilidad económica sean herramientas absolutamente
imprescindibles para abordar el problema”, dijo Melanne
Verveer, embajadora extraordinaria del Departamento de Estado
para asuntos globales de la mujer.
En su intervención en una audiencia el 21 de octubre
ante la subcomisión de Organizaciones Internacionales,
Derechos Humanos y Fiscalización de la Comisión
de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes,
Verveer señaló que existe una relación
muy estrecha entre la pobreza, la falta de oportunidades,
la desesperación y la baja condición de la
mujer.
Relató desgarradoras historias de mujeres y niñas
que han sido víctimas de la violencia.
“La escala, el salvajismo y el alcance actuales de
la violencia contra las mujeres y las niñas es enorme”,
dijo. “Impacta a las niñas y mujeres en cada
momento de sus vidas, desde el aborto selectivo por el sexo
–que ha sacrificado hasta 100 millones de niñas–
hasta la retención de la nutrición adecuada,
la mutilación genital de la mujer, el matrimonio
infantil, la violación como arma de guerra, la trata
de personas, los denominados ‘asesinatos por honor’,
asesinatos relacionados con la dote y muchísimo más”.
“Hay un hilo conductor” entre estas historias,
dijo Verveer. “Cada una es en esencia una manifestación
de la baja condición de mujeres y niñas en
todo el mundo. Acabar con la violencia contra la mujer requiere
elevar su condición y liberar su potencial para convertirse
en agentes de cambio para el bien de sus comunidades”.
Una herramienta que ha cosechado éxitos en darles
a las mujeres oportunidades económicas –y mejor
condición en la sociedad– son los programas
de microcrédito que les permiten desarrollar sus
propios negocios, dijo Verveer.
La formación y los programas de capacitación
para mujeres también son esenciales para poner fin
a su baja condición social y permitirles que contribuyan
a sus familias y a la vida económica de sus comunidades.
Hay beneficios adicionales, agregó: “Cuando
contribuyen a la vida económica, las mujeres experimentan
menos situaciones en las que son víctimas de abusos”.
Las intervenciones económicas son también
importantes para la protección de las mujeres, dijo
Verveer. Entre estas cabe destacar los incentivos para los
padres para mantener a sus hijas en la escuela, como por
ejemplo eliminar las matrículas escolares; ofrecerle
productos básicos a las familias, como una bolsa
de harina, una lata de aceite u otros productos básicos
necesarios; o alimentar a los niños en la escuela.
La congresista Janice Schakowsky, co-presidenta de la Coalición
de Mujeres de la Cámara de Representantes, dijo que
se sumará al congresista Bill Delahunt, presidente
del subcomité, en la reintroducción de la
Ley Internacional sobre la Violencia contra la Mujer (IVAWA).
Esta ley autoriza fondos para establecer una estrategia
global plurianual dirigida a prevenir y responder a la violencia
contra la mujer en países seleccionados, dijo Schakowsky.
La financiación abarcaría toda una serie de
programas, incluyendo la reforma judicial, la atención
de la salud, educación, programas de habilitación
económica y cambios a las normas sociales. Incluye
herramientas para garantizar la rendición de cuentas
y la fiscalización a fin de determinar la eficacia
de las iniciativas de Estados Unidos.
La ley también reconoce los peligros particulares
que enfrentan las mujeres durante conflictos y las situaciones
posteriores a estos, y autoriza fondos para el entrenamiento
de fuerzas militares y policiales que operan en estas zonas
peligrosas para abordar la violencia contra mujeres y niñas.
En la República Democrática del Congo, dijo
Schakowsky, “el uso sistemático de la violación
como arma de guerra sencilla y de bajo costo se ha convertido
en una característica definitoria del largo conflicto
en la región occidental [del país]. Cientos
de miles de mujeres han sido violadas. La violación
se emplea para destruir a las comunidades e inculcar la
desesperación dentro de una población”.
Según Schakowsky, la IVAWA es “una ley sin
precedentes” que “establece firmemente la preferencia
de [eliminar] la violencia contra la mujer como una prioridad
de nuestra política exterior, y exige que se integre
esta meta en cada aspecto de nuestras políticas diplomáticas
y de desarrollo”.
La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton ha dicho
que los temas de la mujer serán centrales en su política
exterior. El presidente Obama por su parte creó el
cargo de embajadora extraordinaria para asuntos mundiales
de la mujer, cargo que ahora desempeña Verveer, así
como el Consejo de la Casa Blanca sobre las mujeres y las
niñas cuyo cometido es estudiar la situación
interna.
Comparando la violencia contra la mujer a una pandemia
“mundial”, Verveer propuso iniciar “una
nueva era de cooperación internacional” y crear
alianzas entre gobiernos, instituciones multilaterales,
el sector privado, las sociedad civil y particulares.
Verveer señaló la relación que existe
entre la seguridad nacional y la seguridad de la mujer.
“En todo el mundo, los lugares que plantean los mayores
peligros para las mujeres también plantean las peores
amenazas para la paz y seguridad internacionales. La correlación
es evidente: cuando la mujer es víctima de la opresión,
la gobernabilidad es débil y es más probable
que se implante el extremismo”, dijo.
Véase también el artículo Cuestiones
relativas a la mujer son foco importante de la política
exterior de EE.UU.