Washington — Una conferencia auspiciada por el Departamento
de Estado de Estados Unidos, celebrada en Washington del 7
al 9 de octubre, con la finalidad de ayudar a empresarios
del Hemisferio Occidental a mejorar sus oportunidades de negocios
fue única: Todos los empresarios eran mujeres.
La empresaria Catalina Sánchez Jiménez de
México dijo a America.gov: “[A]hora sé
que no hay ningún tipo de frontera, la cual nos detenga.
[…] Le voy a echar más ganas a mi comunidad
para frenar la inmigración y sacar a mi pueblo de
la pobreza”.
La conferencia fue parte de la iniciativa Caminos hacia
la Prosperidad en las Américas. Creada en septiembre
de 2008, Caminos hacia la Prosperidad fue diseñada
para ayudar a gobiernos socios a extender los beneficios
del libre comercio a través de sus sociedades. Para
lograr esto, la iniciativa adapta sus programas a cada situación.
A nivel multilateral, sus programas están diseñados
para proporcionar un foro para que gobiernos socios compartan
sus normas de operación. A nivel local, los programas
de la iniciativa permiten a los propietarios de empresas
aprovechar los beneficios económicos del libre comercio
al aprender sobre oportunidades comerciales, preocupaciones
de grupos laborales y medioambientales, reglamentos de acuerdos
comerciales y formas de competir por proyectos y contratos
gubernamentales.
En El Salvador en mayo, la secretaria de Estado Hillary
Rodham Clinton urgió la expansión de los objetivos
de Caminos hacia la Prosperidad para incluir el fomento
de las empresas propiedad de mujeres. “Espero que
a las mujeres empresarias podamos conseguirles mentores,
formación y otros recursos para el éxito”,
declaró Clinton. Durante la conferencia en Washington,
en apoyo al objetivo de Clinton, se formaron parejas de
empresarias en ascenso del Hemisferio Occidental con empresarias
experimentadas, quienes sirven como sus asesoras.
Algunas de las mujeres seleccionadas por Caminos hacia
la Prosperidad para asistir a la conferencia han enfrentado
la pobreza, el analfabetismo y la discriminación.
Todas han superado desafíos económicos y de
género y, por medio de sus empresas, han contribuido
a sus comunidades.
Catalina Sánchez Jiménez convirtió
una empresa hogareña, haciendo conservas de cactus
de nopal, en una empresa de pleno. MENA (Mujeres Envasadoras
de Nopal de Ayoquezco) cultiva, procesa y produce conservas
de nopal orgánico en diversas formas. Con ayuda financiera
del gobierno federal de México y ayuda técnica
de la organización sin fines de lucro Fundación
para la Productividad en el Campo A.C. (FUPROCA), Sánchez
Jiménez y otras varias mujeres de su población
organizaron y construyeron una planta que actualmente procesa
y produce conservas orgánicas, certificadas por el
Departamento de Agricultura de Estados Unidos, de su propia
cosecha para distribución en México y Estados
Unidos. La planta de procesamiento también produce
tortillas y chocolate orgánico.
“Nunca llegué a pensar que con el proyecto
que yo estaba iniciando que ahora, el sueño que yo
tuve un día, se está realizando, y muy rápido”,
dijo Sánchez Jiménez a America.gov.
Noelia de León, de Costa Rica, comenzó a
hornear pan con dos amigos en un horno previamente descompuesto
que ella misma reparó. Aprendió por sí
misma sobre nutrición. Hoy en día, de León
es propietaria de la marca Konig, una línea de pan
especializado. “[H]ace 25 años, empecé
a desarrollar productos saludables cuando nadie los conocía
en Costa Rica”, dijo a América.gov. Comentó
que entonces nadie conocía como añadir las
propiedades curativas de granos y plantas a alimentos como
el pan y que su empresa cambió la cultura de la nutrición
en Costa Rica con sus productos.
Vender sus productos fuera de sus mercados locales es un
desafío constante. Durante la conferencia, las mujeres
compartieron sus experiencias en comercialización
y gestión de empresas, y hablaron sobre sus éxitos
y fracasos. Las empresarias más experimentadas, mujeres
de América del Norte y de América del Sur
que han tenido éxito en mercados de Estados Unidos
y de América Latina, brindaron información
y herramientas a aquellas que ahora entran al mercado internacional.
EN LA QUINTA AVENIDA
Jessica Rodríguez de Perú emplea a 700 artesanas
indígenas que elaboran ricos productos textiles de
algodón orgánico, fibra de soja, alpaca y
lana que anteriormente vendían sólo en mercados
locales. Para su marca de textiles, Art Atlas, Rodríguez
convenció a estas mujeres de crear nuevos diseños
y prendas útiles que las mujeres usen todos los días.
“Les dije: tenemos que hacer cosas que se puedan vender
en la Quinta Avenida de Nueva York, […], y hemos tenido
la suerte de entrar con mercados como Eileen Fisher […]
y nuestro sueño se ha hecho realidad. Cuando vi en
la Quinta Avenida las prendas [en los escaparates],[tomé
fotografías], les llevé las fotos a las artesanas
[…] y les dije: ¡miren la foto, lo hemos logrado,
nuestros productos están en la Quinta Avenida!”.
La protección del medio ambiente y la preservación
de las tradiciones culturales también son importantes
para estas empresarias que hacen promoción de plantas,
fibras naturales y productos derivados de animales de sus
países, así como de la preservación
del arte tradicional y las artesanías nativas. Estas
ideas son la base de algunos de estos negocios de éxito
en América Latina.
Matilde Carrillo de Palomo de El Salvador utiliza hierbas
orgánicas en una línea de productos de terapia
aromática y de tocador. Su marca, Shuchil, incluye
jabones, aceites y lociones que se venden en El Salvador
y están certificados por el departamento estadounidense
de Agricultura para su venta en Estados Unidos. “[E]stamos
velando también por generación de empleo,
estamos velando por crear, por mantener pues nuestra flora,
nuestra fauna. […] Siento que he adquirido un compromiso
para seguir trabajando, y luchando, y tratar de cooperar,
y transmitir, digamos, todo este aprendizaje para que las
mujeres de mi país también puedan después
ellas aplicar este mismo concepto”, expresó.
El final de la conferencia en Washington no marca el final
de la iniciativa. La conferencia brindó ideas para
comercializar, financiar y establecer una amplia red para
vincular a las empresarias con otras mujeres de negocios
para que sean sus asesoras durante el próximo año.
Dos enviadas especiales de Estados Unidos auspiciadas por
la iniciativa, hablaron en la conferencia y viajarán
a la región durante el transcurso del próximo
año para alentar el crecimiento económico
de la mujer.
La enviada de la iniciativa Beth Brooke, vicepresidenta
de políticas públicas, sostenibilidad y actividades
con accionistas de Ernst and Young, una firma internacional
de servicios empresariales, indicó a America.gov
que durante la conferencia “¡nadie estaba en
los pasillos! Había una conexión de aprendizaje
de las asesoras hacia sus asesoradas… y el vínculo
que se formó entre las mujeres ofreció oportunidades
para un aprendizaje increíble”.
La enviada Nell Merlino, fundadora y presidenta de Count
Me In for Women’s Economic Independence (Cuenta
conmigo para la independencia económica de la mujer),
una organización sin fines de lucro de recursos empresariales
y apoyo comunitario para mujeres empresarias, señaló
a America.gov que “la energía e información
que fluyeron de estas empresarias fueron inspiradoras. Las
empresarias hablaron sobre ser líderes en la comunidad
y no de aislamiento. … No están solas. No lo
pueden hacer todo por sí mismas. Necesitan ayuda”.
Durante el próximo año, las asesoras viajarán
a América Latina para visitar a las nuevas empresarias
y colaborar con ellas para aplicar ideas que compartieron
durante su estancia en Estados Unidos.